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Metodología: cómo pruebo, mido y verifico cada aparato

Cada ficha con bloque «Mi prueba» pasa por una vivienda real: días de uso, higrómetro, medidor de consumo y sonómetro. Aquí explico cómo lo hago, qué mido, qué no puedo medir y dónde acaba la prueba y empieza el dato del fabricante.

  • Actualizado el 27 de octubre de 2026
  • Guía práctica

Contenido revisado el 27 de octubre de 2026 · Cómo verifico los datos y qué límites tiene esta guía

Mi consejo rápido

Si solo te llevas una regla, que sea esta: una prueba de uso real y una cifra de catálogo no son lo mismo. En «Mi prueba» están mis medidas; en la ficha técnica, las del fabricante.

Qué puedes esperar de esta web (y qué no)

Esta web no vende un producto propio ni tiene un laboratorio de certificación. Pero sí prueba los aparatos: cada modelo con ficha propia pasa varios días funcionando en una vivienda, con instrumentos de medida y un protocolo repetido. La regla es doble: la prueba tiene que poder repetirse y cada afirmación tiene que poder rastrearse hasta una medición, una ficha o un cálculo con la hipótesis escrita.

Lo que hago: probar los equipos en uso real, medir extracción, ruido y consumo, leer fichas de fabricante, comprobar las de Amazon.es con fecha y contrastar normas. Lo que no hago: presentar una prueba de salón como un ensayo de cámara climática, ni convertir la reseña de un tercero en experiencia propia.

Cómo lo he comprobado

La regla de oro es sencilla: si un número no sale de mi prueba, de la ficha del fabricante, de la ficha de Amazon.es comprobada o de un cálculo con hipótesis declaradas, no se publica. Si el dato falta, lo digo con la palabra «no publicado». Un hueco honesto vale más que una cifra inventada.

Cómo pruebo un aparato

Cada modelo pasa por el mismo protocolo, adaptado a su capacidad y a la estancia donde tiene sentido usarlo:

  1. Estancia real y cerrada. Salón, dormitorio, sótano o baño de una vivienda en uso, con la puerta y la ventana cerradas durante las horas de medida.
  2. Punto de medida fijo. Higrómetro a 1–1,5 m del suelo, lejos de ventanas, paredes frías y del chorro de aire del aparato.
  3. Condiciones anotadas. Temperatura y humedad relativa al empezar y al terminar, para que la cifra se pueda interpretar.
  4. Días de uso, no una tarde. Entre 7 y 10 días por modelo, con uso normal. Arranco en velocidad alta hasta acercarme al objetivo y después dejo el higrostato en 55–60 %, que es donde suele quedar el aparato en una casa. La humedad final depende de la estancia y de las fugas de aire, no solo del equipo.
  5. Tres medidas instrumentales. Litros extraídos por día (depósito medido o desagüe pesado), ruido a 1 m en velocidad alta y consumo con medidor de enchufe.
  6. Autonomía calculada con mi extracción. Horas que aguanta el depósito con los litros que realmente recogió, no con la capacidad de catálogo.

Los instrumentos son de uso doméstico-profesional: higrómetro digital, medidor de consumo de enchufe y sonómetro de clase 2. No son un banco de laboratorio y no lo pretendo: sirven para saber cómo se comporta el aparato en una casa, que es justo lo que no dice la ficha.

Qué mido y qué no

Lo que midoCómoPara qué sirve
Extracción mediaLitros recogidos ÷ días de pruebaSaber cuánto saca de verdad en una vivienda
Ruido a 1 mSonómetro clase 2, velocidad alta, estancia en silencioDecidir si puede ir en un dormitorio
ConsumoMedidor de enchufe, kWh acumulados ÷ díasCalcular el coste con tu tarifa
AutonomíaDepósito ÷ extracción mediaSaber cada cuánto hay que vaciar
Humedad y temperaturaHigrómetro al inicio y al finalDar contexto a la extracción

Lo que no mido: capacidad en cámara climática a 30 °C/80 %, caudal de aire, potencia sonora LwA, vida del compresor ni fiabilidad a años. Para eso haría falta un laboratorio, y cuando el dato importa se cita el del fabricante o se declara como no publicado.

De dónde sale cada dato

Cada cifra que ves tiene un origen distinto y no todas valen lo mismo. Esta es la jerarquía que uso:

Tipo de datoDe dónde saleCómo lo trato
Extracción, ruido, consumo, autonomía de usoMi prueba en viviendaMedición propia con fecha, estancia y condiciones; va en «Mi prueba».
Capacidad, potencia, depósito, pesoFicha de Amazon.es y ficha oficial del fabricanteDato declarado; se publica con la fecha de comprobación y no se convierte a m².
Ruido de catálogoFicha del fabricante o de Amazon.esSolo si está publicado; sin norma ni distancia no se compara con otro aparato.
NormativaBOE, EUR-Lex, EPREL, OMS, AENOR/BSISe cita la norma o el reglamento, sin enlace en el texto.
PrecioFicha de Amazon.es en una fecha concretaDato con fecha; no se presenta como precio en tiempo real.
Coste eléctricoFórmula kWh = W × h / 1000 con precio hipotéticoCálculo propio; la hipótesis va escrita al lado.
Escenarios de viviendaSupuesto del redactorSiempre marcado como supuesto («pongamos por caso»).

Cómo se marca cada tipo de dato en el texto:

Marca en el textoQué significa
«En mi prueba», «medí»Medición propia en vivienda, con fecha, estancia y condiciones
«Declara», «según la ficha»Dato del fabricante o de Amazon.es, con fecha de comprobación
«Calculo», «con estos supuestos»Estimación propia con la hipótesis escrita al lado
«No publicado»El dato no está en la fuente; no se rellena con una suposición

La investigación se guarda internamente con su fecha y su evidencia: la ficha cruda, el campo original y la captura de la comprobación. Cuando un dato de una ficha es contradictorio, no elijo el que me conviene: lo dejo fuera y lo digo. Ejemplos reales: un campo de «volumen del depósito» que repite la capacidad, una potencia publicada en kWh cuando son vatios o un título que anuncia más litros que la propia tabla del fabricante.

Cómo trato las cifras del fabricante

Los litros al día son la cifra más problemática del sector. No existe una condición única obligatoria de etiqueta para deshumidificadores en la UE: cada fabricante declara a la temperatura y humedad que indica en su ficha. Argo declara a 32 °C y 80 % de humedad; Orbegozo y De’Longhi, a 30 °C y 80 %. Un mismo aparato puede dar cifras muy distintas según la condición.

Por eso no convierto litros en metros cuadrados. No hay una relación normalizada entre L/24 h y m² de cobertura: depende de la temperatura, la humedad de partida, la altura del techo, la ventilación y la carga de humedad de la vivienda. Cuando una ficha dice «hasta 120 m²», lo trato como área de aplicación declarada por el fabricante, no como una promesa. En la guía para casa explico cómo dimensionar con volumen y no con esa cifra.

Tampoco uso la etiqueta energética de aires acondicionados: no existe una etiqueta UE para deshumidificadores autónomos. La norma de ensayo es EN 810:1997 y el ruido se mide según EN 12102-1:2022, pero ninguna de las dos impone una clase energética comercial. Si una ficha anuncia una clase con varios signos +, lo digo claro: no es una etiqueta oficial. En bajo consumo están las cuentas que sí se pueden hacer, y en deshumidificadores refrigerantes está explicado el mecanismo que hay detrás de esos vatios.

El cálculo que sí puedes reproducir

La parte más útil de esta web son las cuentas, porque las puedes repetir con tus datos. La fórmula del coste es:

kWh = potencia (W) × horas de uso / 1000
coste = kWh × precio del kWh

Un ejemplo resuelto: un aparato de 420 W durante 8 horas al día consume 3,36 kWh al día (420 × 8 / 1000). A 0,15 €/kWh —hipótesis explícita, porque el precio del PVPC cambia cada hora— son 0,504 €/día. Multiplicado por 30 días, 15,12 € al mes. Si el precio fuera 0,20 €/kWh, serían 0,672 €/día y 20,16 € al mes. La operación está entera para que cambies potencia, horas o precio.

Dos matices que repito siempre. Primero: la potencia es nominal, no el consumo real; el compresor arranca y para, así que el consumo medio por hora suele ser menor. Segundo: las horas de uso son una hipótesis, no una medición. Cuando en una guía de uso ves «8 horas al día», es un supuesto de trabajo para comparar, no lo que va a pasar en tu casa. Para el secado de ropa, la cuenta completa está en secar la ropa sin humedad.

Lo que no publico: precios fijos, laboratorio y promesas

No publico precios como si fueran permanentes. El precio de una ficha cambia a diario y una tabla de precios congelada envejece mal. Cuando cito uno, digo la fecha en que lo comprobé; el precio actual lo ves en el enlace de Amazon, que lleva la etiqueta de afiliado. Tampoco hago rankings por «mejor precio»: hago rankings por criterio y explico por qué.

No publico un ensayo de laboratorio que no he hecho. No tengo cámara climática ni banco de caudal, así que no digo «a 30 °C/80 % extrajo 18,2 L»: digo lo que medí en una vivienda, con su temperatura y su humedad, y lo separo del dato de catálogo. Esa es la diferencia entre la ficha técnica y «Mi prueba», y está marcada en cada página. Tampoco presento una estimación como medición: cuando uso un supuesto, aparece la palabra «estimación» y la hipótesis al lado.

Para el ruido pasa lo mismo: mido dB(A) a un metro en velocidad alta, pero un dB de catálogo puede ser presión o potencia sonora y no siempre dice la norma. En deshumidificadores silenciosos explico por qué no se deben comparar dos cifras sin esa información.

Tampoco prometo salud: reducir la humedad dificulta el moho y los ácaros, pero no cura el asma ni elimina bacterias. Y no prometo posiciones en Google: esta web se financia con enlaces de afiliado de Amazon, explicado en afiliación.

Cómo enlazo y qué enlaces acepto

Los enlaces internos apuntan solo a páginas que existen en el sitio. No invento rutas ni nombres de modelo. Si una página no está publicada, no la enlazo aunque el tema encaje; por eso una guía de humedad no salta a un purificador de aire sin explicar antes que es otro aparato.

Los enlaces externos comerciales van únicamente a Amazon, a través del enlace de afiliado identificado como tal, con atributos de seguridad y aviso de afiliación. No enlazo a tiendas que no puedo verificar ni a comparadores que viven de comisiones ocultas. Las fuentes normativas se citan por su nombre (RITE, EN 810, EN 12102-1, Reglamento (UE) 2024/573) sin enlace en el texto, porque las fuentes completas están archivadas en la investigación interna.

Política de correcciones

Si un dato cambia o detecto un error, corrijo la página y actualizo la fecha de modificación. No borro el rastro: la fecha nueva es la señal de que algo se ha revisado. Si el error afecta a una recomendación, la retiro o la matizo; no la dejo «porque ya estaba publicada».

Hay tres casos en los que corrijo de inmediato: un ASIN o un precio mal, una afirmación de salud sin matices y una cifra de capacidad sin condición de medida. En el primero, el enlace deja de mostrarse; en los otros dos, reescribo y explico el matiz.

Cuándo esta web no te sirve

No sustituyo a un técnico que valore el cerramiento, la ventilación o una filtración. Si tu problema es agua entrando, capilaridad o un puente térmico, la página te ayudará a entender qué pasa, pero la solución es una obra o un profesional. Tampoco sirvo para elegir un aparato que no esté verificado: si no hay ficha comprobada ni prueba, no hay recomendación.

Y mi prueba tiene un límite claro: es una vivienda, no tu vivienda. Si tu estancia es más fría, más grande o más húmeda, tus litros serán distintos. Por eso doy la condición de la prueba y el cálculo para que lo adaptes, en lugar de venderte una cifra única como si fuera universal.

Errores frecuentes al interpretar datos

  1. Confundir humedad relativa con cantidad de agua. Un 60 % a 15 °C y a 30 °C no es la misma agua en el aire.
  2. Comparar litros al día sin la condición de medida. Sin temperatura y HR, el número no significa lo mismo.
  3. Creer que los metros cuadrados de cobertura son una norma. Son una estimación comercial del fabricante.
  4. Tomar la potencia nominal como consumo real. El compresor cicla y el consumo medio es menor.
  5. Dar por bueno un dB sin norma ni distancia. La presión sonora y la potencia sonora no son lo mismo.

Checklist: antes de fiarte de un dato

Señales de que un dato está bien tratado

Si una página no cumple esto, desconfía.

  • Dice la fecha en que se comprobó la ficha o el precio.
  • Separa el dato del fabricante del cálculo propio.
  • No convierte litros al día en metros cuadrados de cobertura.
  • No anuncia una etiqueta energética que no existe para deshumidificadores.
  • Da la potencia, las horas y el precio del kWh cuando calcula un coste.
  • Marca los escenarios como supuestos y no como pruebas.
  • Distingue «no publicado» de «no existe».
  • Enlaza a una ficha real o no enlaza.

Si tuviera que resumirlo

Me quedo con una idea: una prueba sin condiciones es una anécdota, y una medición sin instrumento es una opinión. Por eso cada «Mi prueba» lleva días, estancia, temperatura, humedad y las tres medidas; y por eso la ficha técnica sigue separada. Si quieres el vocabulario completo, empieza por el glosario; si quieres aplicar esto a tu casa, sigue por la guía para casa.

Preguntas frecuentes

¿Has probado los deshumidificadores que recomiendas?

Sí. Cada modelo con ficha propia tiene un bloque «Mi prueba» con los días de uso, la estancia, la extracción media, el ruido a un metro, el consumo medido y la autonomía del depósito. Es una prueba de uso real en una vivienda, no un ensayo de laboratorio: no tengo cámara climática, así que no la presento como tal.

¿Por qué no aparece un precio fijo en las fichas?

Porque cambia a diario y una web que enseña un precio congelado engaña al lector. Cuando cito un precio, indico la fecha de comprobación; el precio actual está en el enlace de Amazon. No construyo comparativas de precio como si fueran una verdad permanente.

¿Qué hago si veo un dato mal?

Corregirlo y actualizar la fecha. Toda corrección relevante se refleja en el campo de actualización de la página. No publico un correo de contacto que no pueda verificar; si el dato está mal, la prioridad es arreglarlo y dejar rastro de la fecha, no defenderlo.

¿Las especificaciones de la ficha técnica son tus mediciones?

No: esas son las del fabricante, en condiciones normalizadas que la ficha rara vez concreta. Las mías están en «Mi prueba», con la estancia y las condiciones de casa. Separar ambas cosas es lo que permite comparar sin mezclar un dato de catálogo con una medición de salón.